Presentación de la revista Nº 11

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   Después de la magnífica actuación de Vanesa Muela continuamos con nuestra particular «hoja de ruta». Comenzamos, fuera de tiempo, con la presentación de la revista. Este año nos hizo los honores de ser su «madrina» nuestra amiga y colaboradora de la revista Mercedes Álvarez (directora de cine «El cielo gira», guionista y profesora de cine n la universidad Ponpeu Fabra de Barcelona.

   La mesa estuvo compuesta, aparte de la anfitriona, por Esther Pérez (vicepresidenta de la Diputación Provincial de Soria), José María Valloria (presidente de la Mancomunidad de Tierras Altas), Jesús Hernández (alcalde de San Pedro Manrique) y José Mari Carrascosa (presidente de la Asociación Amigos de Sarnago).

   En primer lugar tomó la palabra el presidente de la asociación con el fin de presentar el acto en si y a los componentes de la mesa. Seguidamente hizo un repaso de la parte más técnica de la revista: número de páginas, tirada, cambio de diseño,artículos, etc., recalcó el esfuerzo que este año a hecho la asociación al hacerla toda ella en color, pero que el resultado ha merecido dicho esfuerzo. Quiso agradecer a todos los colaboradores su entrega y esfuerzo, así como a los anunciantes ya que sin ellos y sus aportaciones económicas hubiese sido imposible sacara adelante este nuevo número.

 Seguidamente tomaron la palabra las autoridades políticas que hemos nombrado más arriba que recalcaron en sus intervenciones la calidad de la revista, el esfuerzo que supone para una asociación de este tipo continuar con este proyecto. Quisieron recalcar que harían todo lo que estuviese en sus manos para apoyar este proyecto con la parte económica que les correspondiese.

   Merecedes Álvarez, como madrina de este acto,  fue la última en intervenir. Al finalizar la intervención de Mercedes, ya había oscurecido, obsequiamos a todos los presentes con unas tortillas de patata. Para terminar la jornada y aprovechando la presencia de nuestra anfitriona pasamos unas cortes de la película «El cielo Gira» que en el proceso de montaje de la misma habían sido desechados, a modo de documental. Este montaje fue una exclusiva mundial que Mercedes había querido reservar para este pueblo. 

Aquí su discurso:

PRESENTACIÓN DE LA REVISTA Nº 11

Mercedes Álvarez

   Queridos amigos, hijos de Sarnago y de San Pedro, autoridades y colaboradores de la Asociación, muchas gracias por vuestra invitación. Para mí es un grandísimo placer acompañaros con ocasión de este merecidísimo reconocimiento a la Asociación Amigos de Sarnago, que cumple ya 38 años. Un ejemplo que intentamos repetir en otros pueblos de Tierras Altas con la creación de asociaciones y que esperamos que duren tantos años como ésta. Sarnago es para mí un lugar privilegiado por su enclave y sus paisajes, sus vecinos, los que se fueron pero regresan,….donde todo está nombrado, todo es memoria, es historia pero ahora queremos que sea también futuro. Como decía mi padre Manuel, “que la casa no se vuelva Era”. Mi padre y muchos vecinos de mi pueblo, Aldealseñor, nunca se perdían la Feria de San Pedro, él vino a lomos de su caballería por aquí muchas veces, y luego en Pamplona, en el barrio de la Rotxapea donde había una pequeña colonia de hijos de Sarnago, seguía manteniendo vivo el relato y la memoria de todos estos pueblos.

  Sarnago es memoria viva porque existe una asociación que es ejemplo para todos nosotros. 38 años. Pioneros en la lucha para que nadie olvide de dónde vinimos, ésa es la primera condición para que tantos pueblos puedan hoy resurgir. A un pueblo lo mantiene vivo sus gentes, cuando juntos queremos seguir avanzando. En la novela de Delibes, El Camino, el protagonista pasa su último verano en el pueblo. Los otros niños le preguntan por qué se va y el “Mochuelo” dice “Voy a progresar, eso es lo que dice mi padre”. Dice él: “Yo creo que progresar es trabajar menos que en el campo y ganar más dinero”. En esa despedida emocionante, el Mochuelo se asoma a la ventana y su amiguita le dice: “Mochuelo”, ¿te acordarás de mí en la ciudad, no me olvidarás? Y él le responde que no, que nunca se olvidará, es decir, que no se olvidará de la infancia. Cuando nos fuimos de estas tierras, unos niños, otros con 50 años, como mi padre, algunos ya abuelos, creo que todos miramos hacia atrás viendo desvanecerse la imagen del pueblo, pero prometiéndose que no la olvidarían. Todos juntos, los que se fueron y los que se quedaron, hemos seguido juntos roturando la memoria para no olvidar, porque progresar no es olvidar; hay que recordar para seguir avanzando juntos. De todas las definiciones de “patria” que se han dado, me quedo con estas dos: Una, “la infancia es nuestra patria”. La otra, de Pío Baroja, dice así: “Mi patria llega hasta allí donde llega el sonido de las campanas de mi pueblo”. En lugares como Sarnago me parece comprender mejor que en ningún sitio la verdad que encierra esta definición; el sentimiento de pertenencia y vecindad, de pisar la tierra y reconocerla, junto a otros, pero sin trompetas ni banderas ni desfiles ni grandes retóricas, tan solo con los olores y colores de la tierra que te han acompañado desde la infancia.

   Una Asociación como ésta, con su revista que es ya como la plaza del pueblo, el lugar de encuentro, nos hace sentir que formamos parte de una comunidad, recuperar nuestro relato. Cada pueblo tiene su propia novela, historia, personajes, hechos sorprendentes, palabras que resuenan…todo esto que se refleja en cada revista y cada artículo….cuando Isabel Goig habla de la chaqueta  del abuelo Marcos que estuvo más de cuarenta años colgada en la entrada de la casa, cuando se relata cómo se hizo y llegó la luz eléctrica -en el artículo de Miguel Ángel San Miguel-, o en los relatos de la trashumancia y en la memoria de su última generación, en la historia del castillo de Sarnago, en los refranes populares de Tierras Altas …. Alguien dijo una vez que conforme los lugares se vacían se van llenando de memoria, una memoria que emerge cada vez que ponemos al día su historia, que recordamos a los que se fueron y se quedaron, y a los que descansan aquí. Recordamos en estos artículos sus dificultades, su capacidad de supervivencia, su estoicismo, su socarronería a la hora de relatar el destino individual y colectivo…..todo un ejemplo de saber que no puede aprenderse solo en los libros. En los relatos orales que durante generaciones se fueron repitiendo en la plaza del pueblo sus gentes aprendieron a comprenderse a sí mismos y de esas enseñanzas aprendía la siguiente generación. Pero hay, además, una gran literatura escrita de Tierras Altas cuyos autores se inspiraron aquí: Abel Hernández, Avelino Hernández, Miguel Ángel San Miguel, Rafael Cano, Isabel Goig, la poesía de Fermín Herrero…., sin ellos también muchos recuerdos e historias se habrían perdido, con la verdad que encierran, para todos los que regresamos después, al cabo de tantos años.

   Gracias a Sarnago, su Asociación y su Revista, por toda la memoria que habéis rescatado. De poco serviría volver a habitar las casas si no comprendiéramos nada del saber y la experiencia de aquellos que antes las habitaron. Ni siquiera comprenderíamos lo que aquí, y en todo la comarca de Tierras Altas, significa el silencio.

Agosto, 2018

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