LA EPÍSTOLA DE

 SAN PEDRO  Y SU TIERRA

  En Villarijo: las cucas.

  En Armejún: trigo bueno, el que lo tiene, y el que no, se queda sin ello.

 Y para malas cabezas a Valdemoro me vuelvo.

 Peñazcuna, no lo cuento, porque allí no hay sacramento. 

 Buimanco está en un altillo, frente a vallejo labrado, sembradores de centeno y guardadores de ganado.

  Bea está en un peñascal, donde el diablo no puede entrar.

  En Fuentebella: cabreros, y en Acrijos: esteperos.

   En Taniñe: los letrados, que de agudos se pasaron, pues sembraron las alcudias y ni un grano cogieron.

  En Las Fuentes: los espuelas; muy amigos de montar las mulas de otros arrieros.

  En Huerteles: poco trigo.

  En Oncala: leña menos.

  En San Andrés: los medeles, gente santa o no santa, líbranos Dios de ellos.

  En El Collao: cuatro casas que tienen mucho dinero.

 En Navavellida: los iglesias, que sacan los pendones.

En Palacio: tejedores de alforjas, que no de lienzones.

En Montaves: los hebreos, que estuvieron sin Dios hasta el año mil quinientos, cuando se lo llevaron los pelaires de San Pedro.

 En La Ventosa: a San Roque le tiene el pueblo una gran devoción, lo llevan en procesión, lo paran por la fuente, le dan un buen chapuzón y lo llevan a su trono como un burro sin trono.

 En Matasejún: los zorreros, que entró la zorra en la iglesia y los encontró durmiendo, les dio la paz con el jopo y se escapó jullendo.

 En SARNAGO: los mayorales, ajustaban los pastores por años, les pagaban por medio, y cuando iban a cobrar les achozaban los perros.

 En El Vallejo: perales.

 En Valdelavilla: todos huertos

 En Castillejo: ciruelos.

 En Valdenegrillos: los torderos, las cogen en invierno, las enrastran por las narices, las grandes a real y las chicas a medio, y las bajan a vender a la villa de San Pedro.

 En Valdeprado: los taberneros, que con burros y mulos conducen vino a los pueblos, se entran en los portales y comen buenos torreznos y a más de cuatro hombres de bien, les ponen así los cuernos.

 En San Pedro: los perines, y los malos son los buenos, porque todos los lunes vamos a verlos.     

  

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